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La vida se parece al arte: "Igualdad" y Harrison Bergeron

Siempre que escucho a la gente hablar de "Equidad", "Igualdad" u otras tonterías, me acuerdo de la brillante historia corta de Kurt Vonnegut. Para aquellos que no la han leído, es muy breve y recomiendo encarecidamente leerla antes de leer el resto de esta publicación. Pero para aquellos a los que no les importan los spoilers, continúen leyendo:


Harrison Bergeron: Un Resumen


"Harrison Bergeron" de Kurt Vonnegut es una historia corta distópica que presenta una futura América —año 2081— donde se impone la igualdad hasta tal punto que cualquier persona que posea una ventaja natural por encima de la media es artificialmente incapacitada por el gobierno. El personaje que da título a la obra, Harrison Bergeron, es un adolescente de más de dos metros de altura con habilidades físicas e intelectuales extraordinarias. De acuerdo con las leyes del país, se le carga con pesas pesadas, ruidos distractores y gruesas gafas que distorsionan su visión y le causan dolores de cabeza para negar sus ventajas y hacerle igual a todos los demás.


Kurt Vonnegut Harrison Bergeron

En un acto rebelde, Harrison se libera de sus impedimentos, se declara emperador en la televisión en vivo y pide una dama para ser su emperatriz. Una bailarina de ballet, también encorsetada por impedimentos, acepta el desafío. Durante un breve momento, bailan, libres y extraordinariamente dotados, hasta que son asesinados por Diana Moon Glampers, la Jefa de los Impedimentos.


La Moral de la Historia


El relato de Vonnegut es una sátira sobre la idea de la igualdad impuesta, llevando la moral de que la igualdad absoluta aplasta la individualidad, la libertad y el progreso. La idea de igualdad en "Harrison Bergeron" se representa como destructiva y contraproducente, ya que elimina la individualidad y reprime el talento e intelecto excepcionales.


La historia sirve como una advertencia contra los peligros potenciales del igualitarismo extremo, en el que la igualdad se prioriza sobre la libertad individual y la capacidad. La noción de "igualdad" se exagera hasta el punto de convertirse en una opresión tiránica, mostrando que luchar por la igualdad absoluta es absolutamente malvado.


Vonnegut nos insta a valorar la diversidad y la individualidad. Argumenta el valor de la libertad personal y la excelencia individual. La historia sugiere que la fortaleza de la sociedad radica en las habilidades y atributos únicos de sus individuos, y advierte contra la homogeneización de la sociedad.


En su esencia, "Harrison Bergeron" nos recuerda que luchar por la igualdad es una meta absurda e inmoral, y que en su lugar deberíamos ser campeones del talento, la ambición y la individualidad.


La otra lección de la historia es esta: no importa cuánto intenten retenerte, suprimirte, ralentizarte, debilitarte, hacerte estúpido, en algún momento, un SUPERHOMBRE se levantará. Alguien se levantará contra la tiranía. Creo que es desafortunado el modo en que Vonnegut termina la historia. Porque creo que al final el bien triunfará sobre el mal.


Mantente fuerte.


William




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